NOTAS DE COLOR A LA FUGA
El arte no siempre nace del equilibrio; en ocasiones, nace del exceso.
De las notas de color, de una ciudad, de una persona que respira música, calor y caos, donde cada esquina vibra y cada sombra cuenta algo.
De una mirada disciplinada, casi obsesiva con la geometría, pero empujada más allá.
Más color. Más intensidad. Más ruido visual.
Una figura avanza entre líneas perfectas y un mundo que no lo es tanto. El orden y el caos conviven. La elegancia se rompe, o no. La imagen se desborda.
No es nostalgia, no es cadencia ni distopía de este mundo convulso, que ahora parece terriblemente efímero, volátil, cruel y sin empatía, incluso sin sentido, a la fuga. Es una reinterpretación.
Porque el color no solo describe: el color vive, donde el arte deja de observar para empezar a provocar.

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